Laguna de Yambo y sus leyendas

maxresdefaultEn el límite entre la provincia de Tungurahua y Cotopaxi, cerca de Salcedo, está la laguna de Yambo, que tiene sus aguas verdosas, lo que no permite mirar más de un metro de profundidad.

 

Esta situada a 7 kilómetros de La Cabecera Cantonal, en la parroquia Panzaleo; que ocupa la región sur del cantón. La laguna tiene una extensión 1.100 metros de largo por 290 metros de ancho.

El clima es templado, su temperatura oscila entre los 7 a 8 grados centígrados. El agua tiene una temperatura de 10 grados centígrados.

Hay varias leyendas muy conocidas que se tejen en torno a la misteriosa y enigmática laguna de Yambo; una de estas es la del “Tren Negro de Yambo”.

Cuentan los yuyakkuna, que por la vía férrea que bordea peligrosamente las peñas sobre la laguna, corría un tren viejo, tan viejo y herrumbrado que parecía ser de color oscuro. La gente lo llamaba el tren negro.

Un Viernes Santo -en los tiempos del pawkar raymi- mientras hacía el recorrido de la tarde desde Quito hasta Riobamba, la locomotora tuvo que detenerse a la mitad del trayecto. Había llovido en la provincia de Cotopaxi y un gran derrumbe tapaba la vía muy cerca de la ruidosa ciudad de Latacunga. Los ferroviarios trabajaron el día entero para despejarla y solo cuando oscureció, los pasajeros se pudieron acomodar en los vagones y reiniciar la marcha hacia la ciudad de la Sultana de los Andes.

El tren negro pasó pitando por Salcedo antes de las once de la noche; pero al llegar al sector de Yambo, donde los aguaceros habían arrastrado gran cantidad de lodo hacia los rieles, ocurrió el descarrilamiento con un rugido estruendoso. Los pasajeros, que dormían fatigados, despertaron al sentir que la máquina se precipitaba al vacío con dirección vertical hacia la laguna de Yambo. Algunos alcanzaron a implorar a Dios por la salvación de sus almas. Otros pidieron perdón por ofender a su prójimo al viajar en un día santo.

El tren dejó escuchar su estrepitoso silbato en medio de la noche; como un monstruo agonizante cayó y se hundió en las aguas de la laguna sin fondo.

Debido a que nunca se encontró rastro alguno se cree que todos los ocupantes perecieron y sus almas siguen gimiendo el dolor con más énfasis todos los vienes santos, hasta la actualidad.

Por: César Guanolema Curicama
Fuente: MAMA-PUMA; imagen: Youtube.com

 

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