Laguna de Mojanda

mojandaEl cerro de Mojanda es un volcán inactivo de la Cordillera Oriental de los Andes en el norte de Ecuador. En la caldera de la cumbre se puede observar el suelo de la laguna desde sus orillas, son en número de tres, la de mayor tamaño lleva el nombre de Karikucha (laguna macho), Yanakucha (Laguna negra), y Warmikucha (Laguna femenina). Mojanda es un complejo de cráteres de dos volcanes con sólo 3 kilómetros de distancia entre sí.

El aire es gélido y limpio, se siente el olor de la PachaMama; su flora es diversa, encontramos romero de monte, chuquiragua, wicundo, achupalla, totora, chocho de monte, puya fichana, paja, sigse, arrayán, mora, cerote, entre otras.

Una de las tantas leyendas sobre la lagunas de Mojanda hace memoria la trágica historia que se suscitó en el Valle del Amanecer, y dice: Había pasado mucho tiempo desde que un terremoto zarandeado Otavalo, desbaratando casi por completo las casas y asustando a sus pobladores hasta morir. Ni la iglesia de San Luis se salvó, quedando semidestruida, sin su campana principal que se había perdido entre los escombros; los sobrevivientes estaban abatidos por enfermedades y la desolación, culparon su infortunio a la ira divina del hana pacha y decidieron iniciar la recuperación de la iglesia y su principal campanario.  Por tanto debían viajar a Quito en búsqueda de una nueva campana.

Los andariegos, entusiastas estaban de regreso con rumbo  su tierra natal, despuntando los lomeríos de Pomasqui, los barrancos y arenales del “sal si puedes”, abajo quedaba Guayllabamba.

Sobre los hombros llevaban la preciada campana para su iglesia. En el camino a las alturas de cerro muy cerca de las lagunas de Mojanda les sorprendió un fuerte aguacero, la apariencia de la noche se hacía más innegable y entre las últimas claridades del día caminaban lento junto a la  pesada carga .

El camino de retorno que llevaría al Valle del Amanacer se volvió intransitable apenas era perceptible por una pesada niebla que se escurría como presagio de mala suerte por entre el pajonal, los lugarenos chorreaban su ropa de agua lluvia, el frío del páramo mordía su piel al grupo que entre todos sumaban una veintena; al ver la imposibilidad de seguir en su ruta decidieron pernoctar la noche frente al grueso frío de páramo a 4.000 metros de altura; amontonados en busca de calor a orillas de Karikucha -Laguna hombre – que ya tenía mala fama de ser traicionera con los visitantes, buscaron reconciliar el sueño y recuperar fuerzas para al amanecer continuar con la ruta.

La lluvia había calmado y la noche se volvió tinieblas, los aventureros fueron acurrucándose uno contra otro con olor de ponchos mojados, el clima impávido, la altura, y el cansancio se unieron en sinfonía de ronquidos que en conjunto custodiaban la campana de la iglesia.

Cerca de la medianoche el último hombre se dejó domar por el sueño.  La laguna comenzó su empeño de despojar la preciada carga de los aventureros que cayo hasta el fondo pronunciando lastimeros repiques que se fueron apagando al tomar contacto con las heladas aguas del Karikucha, y el sonido se desvaneció en el fondo de lago.

Karikucha (Llguna hombre) se había apoderado de la campana.  Cuentan los mayores que desde entonces fantásticamente se escucha en la noche retumbar un gruñido parecido al repicar de la iglesia, sonido que revota entre los peñascos y cascadas del lugar… allí está la campana de la iglesia.

CGC

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