Catequilla

Catequilla, proviene de dos palabras kichwa: Kati- siguiente; killa -Luna (siguiente luna).  Es un sitio arqueológico​ de procedencia preinca e inca ubicado en la Parroquia San Antonio, cerca de Quito, en la zona del valle de Pomasqui, en la provincia de Pichincha. Tiene una cota de 2638 metros sobre el nivel del mar.​ Con una vista de 360º y suficiente profundidad de campo como para poder distinguir 25 pueblos antiguos en sus alrededores, hay evidencia que el lugar fue un observatorio astronómico​ y un Pucara ceremonial,​ aun antes de la llegada de los Incas y, como hecho destacable, cabe mencionar que es la única construcción de origen prehispánico conocida ubicada en la línea ecuatorial, por lo cual, está en la Mitad del Mundo.

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Cristobal Cobo, en su trabajo “Proyecto Quitsato”, manifiesta que el muro consiste en una pared semicircular de 107 metros de longitud con un diámetro de 68 metros. Tiene una inclinación del extremo oriental hacia el lado sur con un azimut de 113 grados, y una declinación del extremo occidental hacia el lado norte, con un azimut de 293 grados. La altura actual de dicha pared oscila entre los 25cm y 1.20 metros. En base al material fragmentado adyacente, se estima que dicho muro podía tener hasta 2m de alto.

Tras diversas excavaciones arqueológicas realizadas, se encontró cerámica de origen Quitu-Caranqui, de la época Incaica e inclusive colonial, manifiesta Cobo.​

Catequilla se encuenta en Latitud 0º0’0”, Longitud w78º25’42”

A lo largo del territorio del Abya Yala, por ende en los Andes Ecuatoriales, existen algunas condiciones tanto astronómicas como geográficas que hacen de esta región, un sitio privilegiado para las observaciones astronómicas utilizando el horizonte como una herramienta definida para la observación, así como la medición de los movimientos aparentes de los astros.

Los discos líticos.

En el Ecuador terrestre todos los astros aparecen y se ocultan. Característica importante con la que cuenta geográficamente, ya que, a lo largo de la Línea Equinoccial alrededor del mundo, únicamente en los Andes Ecuatoriales se puede disponer de un horizonte natural definido, gracias al relieve montañoso que nos provee de puntos específicos para observar los ortos y ocasos de los astros en las cordilleras orientales y occidentales respectivamente.

Todas estas singularidades nos sugieren que este espacio geográfico y sobretodo su posicionamiento latitudinal deberían ser tomados en consideración para un profundo análisis desde el estudio de la astronomía cultural, así como en el estudio de la relación del paisaje andino, el vínculo cultural en la antigüedad con las montañas y los contextos arqueológicos desplazados en el valle interandino.

En el siglo XVII, las crónicas detallan la importancia del relieve montañoso de esta región, lo cual promovió la Misión Geodésica Francesa del siglo XVIII, expedición científica que tuvo como fin, el comprobar la forma de la Tierra con su achatamiento polar. Este evento histórico acontece, justamente porque esta región montañosa era la única en el paralelo cero, que ofrecía las condiciones orográficas para tales propósitos geodésicos. Sin embargo, los pueblos originaros de los andes, Quitu-Caras, ya habían desarrollado una consciencia astronómica local, la cual se evidencia en los diferentes sitios arqueológicos de la microregión de Lulumbamba o San Antonio de Pichincha.

La única elevación que se encuentra entre el horizonte de 360º, que nos proveen los Andes Equinocciales, es el Monte Catequilla y en su cima, se encuentra un sitio arqueológico, desde donde, también se pueden observar todos los sitios arqueológicos de la región y más de dos docenas de sitios urbanos con antecedentes prehispánicos. Lo más destacado de este sitio arqueológico, es que se encuentra atravesado por la línea equinoccial, con absoluta precisión.

Sin embargo, las evidencias que nos ayudan a comprobar el uso astronómico del sitio, en la época prehispánica, son la presencia de trece discos líticos de diferentes diámetros y diseños que presentan los empedrados a manera de mosaico, contenidos en cada uno de ellos.  Hasta el momento se han encontrado 27 alineamientos astronómicos y geodésicos, comprobados con diferentes procedimientos, instrumentos y observaciones empíricas; y de la misma manera con la aplicación de diferentes programas informáticos para el análisis astronómico, geodésico y topográfico, con el fin de retro-alimentar la precisión con la que se ha desarrollado la presente hipótesis, la cual a su vez, nos provee del soporte necesario para un análisis macroregional, y así comprender el manejo del espacio en las épocas preincaicas.

Fuente: Quitsato.org; Enciclopedia OnLine; LaRadio Asamblea Nacional

 

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