Los saberes ancestrales y la ciencia

Los Pueblos y Nacionalidades Indígenas a lo largo de la historia sistematizaron sus pensamientos, prácticas y saberes que configuran la particularidad de su identidad como pueblo; a pesar de estas diferencias entre pueblos y culturas locales existen elementos comunes, puntos de encuentro que constituyen ejes centrales dentro de la cosmovisión, el enfoque principal está siempre en concebir, interpretar y relacionarse su observación y análisis de los tres mundos (Han Pacha – Macrocosmos; Kay Pacha – El mundo de aquí; ukun pacha – Microcosmos).  La investigación científica de manera paulatina a ido comprobando la veracidad  de sus documentados en formatos diferentes a los que conocemos, construcciones, gráficos, ceremonias y algunos otras costumbres (funeral de un familiar a través del juego del “CHUNKAY”, en el matrimonio “ñawi maylla”) son ejemplos de sistematización propio de los pueblos ancestrales.

En la Declaración Universal de la Unesco sobre la Diversidad Cultural de 2001 establece que los saberes tradicionales y ancestrales constituyen un importante recurso para toda la humanidad y permiten conservar el amplio espectro de la diversidad cultural a lo largo del Abya Yala.  La Declaración establece que la diversidad cultural es una fuente de creatividad y de innovación, su reconocimiento fomenta la inclusión social y la participación de la sociedad. Por tal motivo debe ser protegida y promovida, reconocida y consolidada en beneficio de toda la humanidad, de las generaciones presentes y futuras.

En la constitución del Ecuador fomenta el cuidado de los saberes ancestrales, en el capítulo cuarto referente a los Derechos de las comunidades, pueblos y nacionalidades el Art. 57, numeral 12 establece: “Mantener, proteger, y desarrollar los conocimientos colectivos; sus ciencias, tecnologías y saberes ancestrales; los recursos genéticos que contiene la diversidad biológica y la agrobiodiversidad; sus medicinas y las prácticas de la medicina tradicional, con inclusión del derecho a recuperar, promover y proteger los lugares rituales y sagrados, así como las plantas, animales, minerales y ecosistema dentro de sus territorios; y el conocimiento de los recursos y propiedades de la fauna y la flora.”; de igual forma el Código Orgánico de Economía Social del Conocimiento aporta al cuidado del patrimonio intangible del Estado.

Los saberes ancestrales es la expresión profunda y compleja del pensamiento de un pueblo, que dista mucho de la concepción del mundo occidental; no puede darse cabalmente solo a través de un proceso de descripción, análisis y categorización;  pues la verdadera compresión de los saberes ancestrales surgen desde la vivencia en la que la intuición y el sentir se entrelazan con el pensamiento para generar el conocimiento de los tres mundos (Mundo arriba, el de aquí y el mundo de lo profundo).

Señalado esto y sin poder desprendernos de la ciencia universal, los saberes ancestrales abarcan una gran variedad de aspectos del conocimiento y la técnica que van desde el conocimiento del idioma, la prácticas de la medicina, la gastronomía y sobre todo el análisis de los fenómenos del infinito mundo del cosmos, la vida en la tierra bajo la influencia de las fuerzas naturales y el estudio de la división de la materia hasta es el átomo.

En el siglo XXI la humanidad está volviendo los ojos a los saberes tradicionales en el cuidado a la madre tierra o pachamama que resulta crucial para la supervivencia en el planeta.  Se hace imprescindible generar una interrelación entre los saberes de los pueblos ancestrales y la ciencia occidental para el cumplimiento de tal propósito.

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