El sumak kawsay de Einstein?

Albert Einstein, físico alemán de origen judío.  Al ser el científico más reconocido del siglo XX, una de los cuestionamiento fue en que si él creía en la existencia de Dios, en un Ser supremo o por lo menos en una deidad. El científico a las interrogantes formuladas como respuesta mencionaba que si creía pero en el Dios de Spinoza. ¿Quién es Spinoza y de que Dios hablaba?.

Baruch de Spinoza, filósofo neerlandés de origen sefardí portugués, heredero crítico del cartesianismo, considerado uno de los tres grandes racionalistas de la filosofía del siglo XVII, junto con el francés René Descartes y el alemán Gottfried Leibniz.  Spinoza perteneció a la filosofía moderna (su pensamiento deriva de la corriente filosófica de René Descartes),  genera conceptos claros sobre la interdependencia existente entre el macrouniverso, la tierra como un espacio generadora de la perpetuación de la especia y el ser humano como gestor de su propio destino. Puntualiza en la existencia de una fuerza suprema universal que permite mantener la exactitud absoluta en todo el cosmos.

Transcribo lo que Spinoza consideraba sobre el ser supremo, concepto que configuraba como respuesta a las preguntas formuladas a Albert Einstein en todas las conferencias que ofrecía a lo largo de los Estados Unidos.

Dios hubiera dicho…!

“Deja ya de estar rezando y dándote golpes en el pecho! Lo que quiero que hagas es que salgas al mundo a disfrutar de tu vida. Quiero que goces, que cantes, que te diviertas y que disfrutes de todo lo que he hecho para ti.

¡Deja ya de ir a esos templos lúgubres, obscuros y fríos que tú mismo construiste y que dices que son mi casa.  Mi casa está en las montañas, en los bosques, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es en donde vivo y ahí expreso mi amor por ti.

Deja ya de culparme de tu vida miserable; yo nunca te dije que había nada mal en ti o que eras un pecador, o que tu sexualidad fuera algo malo. El sexo es un regalo que te he dado y con el que puedes expresar tu amor, tu éxtasis, tu alegría. Así que no me culpes a mí por todo lo que te han hecho creer.

Deja ya de estar leyendo supuestas escrituras sagradas que nada tienen que ver conmigo. Si no puedes leerme en un amanecer, en un paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de tu hijito… ¡No me encontrarás en ningún libro!

Confía en mí y deja de pedirme. ¿Me vas a decir a mí como hacer mi trabajo?

Deja de tenerme tanto miedo. Yo no te juzgo, ni te crítico, ni me enojo, ni me molesto, ni castigo. Yo soy puro amor.

Deja de pedirme perdón, no hay nada que perdonar. Si yo te hice… yo te llené de pasiones, de limitaciones, de placeres, de sentimientos, de necesidades, de incoherencias… de libre albedrío ¿Cómo puedo culparte si respondes a algo que yo puse en ti? ¿Cómo puedo castigarte por ser como eres, si yo soy el que te hice? ¿Crees que podría yo crear un lugar para quemar a todos mis hijos que se porten mal, por el resto de la eternidad?

¿Qué clase de dios puede hacer eso?

Olvídate de cualquier tipo de mandamientos, de cualquier tipo de leyes; esas son artimañas para manipularte, para controlarte, que sólo crean culpa en ti.

Respeta a tus semejantes y no hagas lo que no quieras para ti. Lo único que te pido es que pongas atención en tu vida, que tu estado de alerta sea tu guía.

Amado mío, esta vida no es una prueba, ni un escalón, ni un paso en el camino, ni un ensayo, ni un preludio hacia el paraíso. Esta vida es lo único que hay aquí y ahora y lo único que necesitas.

Te he hecho absolutamente libre, no hay premios ni castigos, no hay pecados ni virtudes, nadie lleva un marcador, nadie lleva un registro. Eres absolutamente libre para crear en tu vida un cielo o un infierno.

No te podría decir si hay algo después de esta vida, pero te puedo dar un consejo. Vive como si no lo hubiera. Como si esta fuera tu única oportunidad de disfrutar, de amar, de existir.

Así, si no hay nada, pues habrás disfrutado de la oportunidad que te di. Y si lo hay, ten por seguro que no te voy a preguntar si te portaste bien o mal, te voy a preguntar ¿Te gustó?… ¿Te divertiste? ¿Qué fue lo que más disfrutaste? ¿Qué aprendiste?…

Deja de creer en mí; creer es suponer, adivinar, imaginar. Yo no quiero que creas en mí, quiero que me sientas en ti. Quiero que me sientas en ti cuando besas a tu amada, cuando arropas a tu hijita, cuando acaricias a tu perro, cuando te bañas en el mar.

Deja de alabarme, ¿Qué clase de Dios ególatra crees que soy?
Me aburre que me alaben, me harta que me agradezcan. ¿Te sientes agradecido? Demuéstralo cuidando de ti, de tu salud, de tus relaciones, del mundo. ¿Te sientes mirado, sobrecogido?… ¡Expresa tu alegría! Esa es la forma de alabarme.

Deja de complicarte las cosas y de repetir como perico lo que te han
enseñado acerca de mí.

Lo único seguro es que estás aquí, que estás vivo, que este mundo está lleno de maravillas.

¿Para qué necesitas más milagros? ¿Para qué tantas explicaciones?

No me busques afuera, no me encontrarás. Búscame dentro… ahí estoy, latiendo en ti”.

BARUCH DE SPINOZA, filósofo neerlandés 

El pensamiento de Spinoza no dista con el pensamiento filosófico de los pueblos ancestrales andinos, en su esencia pretende alcanzar el sumak kawsay o buen vivir. ¿Qué es el buen vivir o, para decirlo en kichwa, el sumak kawsay?, es pensar bien, sentir bien para hacer bien con el objetivo de conseguir la armonía con la comunidad, la familia, la naturaleza y el cosmos (Javier Lajo); entendiendo que todos somos naturaleza y que somos interdependientes unos con otros, que existimos a partir de una sola esencia.

El filósofo Neerlandés,  en su entender al cosmos y la existencia en la Gea, configura un monismo ontológico absoluto, lo que significa que el universo está constituido por una sola sustancia y que todos somos parte de ésta.  Principio fundamental que está presente en los tres mundos de la cosmovisión andina (hanan pacha, kay pacha, uku pacha) que se configura en un mismo cuerpo energético infinitamente de exactitud absoluta, que se identifica a través de su creación, el respeto profundo a la Naturaleza, la convivencia en armonía entre los congéneres. -“Deus sive Natura” -. Dios o la Naturaleza.

Fuente: Awaita Magazine; Wikipedia; Baruch Spinoza

 

 

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